miércoles, 4 de abril de 2012

Crónica de una tormenta no escuchada


Rondaba las 18:45 y yo todavía seguía en el 47 viajando hacia la facultad. Las primeras gotas impactaron sobre el parabrisas del bondi, mire el cielo y era evidente que algo se estaba armando. Una gota se escurrió por mi ventana y me mojo la remera.

A las 19 en punto llego a la facultad y enfilo para el laboratorio que queda en el subsuelo.
Desde que llegue no escuche nada más que formulas y explicaciones sin sentido; del exterior ni noticias.

Después de casi 4 horas de encierro salgo con la única idea de llegar a mi casa, comer algo y tirarme a dormir y me encuentro con un mundo totalmente cambiado. Arboles tirados, sacados de cuajo atravesando las calles, autos y casas; aires acondicionados tirados en el medio de las calles; los tachos de basura eran futuras canoas de enfermedades, grandes charcos hoy eran olas para los adoquine, mañana serán criaderos de larvas y mosquitos, el trafico…un verdadero desastre. El colectivo con el que intentaba volver a mi casa hizo todo el recorrido de ida pero a la vuelta, agarró todas las calles a contramano, era imposible hacer el camino correcto, los arboles bloqueaban todas las calles.

Al principio me reía solo, pensando que los alienígenas o unos gigantes habían atacado Lugano, pero a los 15 minutos de viaje ya me estaba preocupando, porque la destrucción de las calles era terrible; lo peor de todo era que no tenía noticias ni de mi casa, ni de una amiga que estaba por Núñez.

El colectivo seguía dando vueltas y no lograba alcanzar el camino correcto, ni un camino derecho; por suerte el colectivero era cordobés y tiraba chistes… (?).

Ya habían pasado 25 minutos de viaje y estaba a 5 cuadras de mi casa, el camino se había limpiado por Sanabria, hasta que llegó a Cesar Díaz. Un árbol de 6 metros de alto cortaba toda la calle; a esa altura ya estaba harto, ni las melodías del Flaco calmaban mis nervios…y seguía sin noticias de mi casa.

 Me tuve que bajar antes y me pegue una corrida al trote, mis nervios estaban por las nubes. Llego a la esquina de mi casa y algunas ramitas están en mi vereda, nada importante, todo estaba bien, salvo por algunas goteras nuevas. Me tranquilice y empecé a escribir esto.

Todo lo que puede ocurrir en 4 horas de aislamiento.

1 comentario:

  1. Ahora podemos entender, con claridad, el motivo por el cual los participantes de gran hermano, no solo no aparentan no recibir señal en sus cerebros, sino que podemos afirmar que evidentemente tienen movistar...muy bueno el relato saludos!

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