Rondaba las 18:45 y yo todavía seguía en el 47 viajando
hacia la facultad. Las primeras gotas impactaron sobre el parabrisas del bondi,
mire el cielo y era evidente que algo se estaba armando. Una gota se escurrió por
mi ventana y me mojo la remera.
A las 19 en punto llego a la facultad y enfilo para el
laboratorio que queda en el subsuelo.
Desde que llegue no escuche nada más que formulas y
explicaciones sin sentido; del exterior ni noticias.
Después de casi 4 horas de encierro salgo con la única idea
de llegar a mi casa, comer algo y tirarme a dormir y me encuentro con un mundo
totalmente cambiado. Arboles tirados, sacados de cuajo atravesando las calles,
autos y casas; aires acondicionados tirados en el medio de las calles; los
tachos de basura eran futuras canoas de enfermedades, grandes charcos hoy eran
olas para los adoquine, mañana serán criaderos de larvas y mosquitos, el
trafico…un verdadero desastre. El colectivo con el que intentaba volver a mi
casa hizo todo el recorrido de ida pero a la vuelta, agarró todas las calles a
contramano, era imposible hacer el camino correcto, los arboles bloqueaban
todas las calles.
Al principio me reía solo, pensando que los alienígenas o
unos gigantes habían atacado Lugano, pero a los 15 minutos de viaje ya me
estaba preocupando, porque la destrucción de las calles era terrible; lo peor
de todo era que no tenía noticias ni de mi casa, ni de una amiga que estaba por
Núñez.
El colectivo seguía dando vueltas y no lograba alcanzar el
camino correcto, ni un camino derecho; por suerte el colectivero era cordobés y
tiraba chistes… (?).
Ya habían pasado 25 minutos de viaje y estaba a 5 cuadras
de mi casa, el camino se había limpiado por Sanabria, hasta que llegó a Cesar Díaz.
Un árbol de 6 metros de alto cortaba toda la calle; a esa altura ya estaba
harto, ni las melodías del Flaco calmaban mis nervios…y seguía sin noticias de
mi casa.
Me tuve que bajar antes
y me pegue una corrida al trote, mis nervios estaban por las nubes. Llego a la
esquina de mi casa y algunas ramitas están en mi vereda, nada importante, todo
estaba bien, salvo por algunas goteras nuevas. Me tranquilice y empecé a
escribir esto.
Todo lo que puede ocurrir en 4 horas de aislamiento.